Hay momentos en que las cosas no tienen precio. Noten que no estoy diciendo que hay cosas que no tienen precio. Son ideas diferentes. Que hay cosas que no tienen precio es, al estilo del comercial de Mastercard, reconocer que ciertas experiencias van más allá del dinero. Por ejemplo: “Pelota de fútbol: $100. Jugar con tu hijo: no tiene precio”.
Por el contrario, que en ciertas ocasiones las cosas no tienen precio, no tiene nada que ver con el producto en sí, significa que ha dejado de funcionar (al menos parcialmente), el sistema de precios. Situación económica extrema que en este maravilloso laboratorio económico que es Argentina ya tuvimos la dicha de experimentar.
Cuando el aumento generalizado y sostenido de los precios (a.k.a. inflación), se hace tan grande que la moneda desaparece, desaparecen con ella los precios de los productos. Esto parece extraño pero, como dije, ya nos sucedió. Es más, me sucedió a mí personalmente.Leer más »Cuando las cosas no tienen precio