El sermón del celular

Este intercambio con Mariano Barcia tampoco tiene desperdicio y valía ponerlo como post. Es a raíz de un comentario a Cómo presentarle un proyecto a un inversor y mi respuesta:

“La idea del discurso del ascensor es efectiva como prueba rápida y sencilla de la contundencia de los propios argumentos. No lo veo, sin embargo, como un punto de partida de creatividad sino que, al contrario, puede ser frustrante.

“Desde el principio, Buda había tenido reservas sobre su habilidad para comunicar su mensaje a la gente (las palabras no podían contener un mensaje tan sublime).

Así que, en una ocasión, mientras a su alrededor los monjes esperaban un sermón, él permaneció en silencio sin decir nada. Tan solo tomó una flor en sus manos.

Los monjes, por supuesto, estaban confundidos, excepto Kashyapa, que comprendió y sonrió. Buda le devolvió la sonrisa.”

Buda en ese momento, solo pudo hacer un gesto. Y era Buda (!). Aún así, solamente un discípulo fue capaz de comprenderlo. Veo una relación entre Buda y el emprendedor, y entre el “discurso del ascensor” y el “gesto de la flor”.

Focalizar mente y esfuerzo en lograr un “discurso del ascensor” convincente o en “practicar en el espejo” es estresante, y es una tarea ardua que requiere energía. A Buda, el “gesto de la flor” le tomó unas décadas!

Es una decisión delicada invertir esfuerzo en este “código” (o sea, en el formato del mensaje) para mejorar la “conexión”. Si la idea está clara en la mente, entonces se puede verbalizar. En cambio, si las ideas no están tan claras, tal vez sea mejor olvidarse de practicar en el espejo.

Creo que en lo que un inversor está más interesado es en la simpleza, convicción y energía, y no entiende tanto los argumentos expuestos como sí se fija en la entereza del que los está expresando.

Un gran abrazo!”

Ahora bien, aún siendo una hermosa historia, aplicar un paralelo entre esto y las formas de presentar un proyecto a un inversor me parece que puede llevar a errores. Un inversor que nos encontramos casualmente en la calle no es un discípulo en busca de iluminación o alguien que está ávido de escuchar nu estra “sabiduría”. No le podemos hablar en parábolas o pedirle que se siente a nuestros pies.

Dudo de que la mejor forma de presentar un proyecto sobre tecnologías móviles, por ejempo, sea mostrarle al empresario un celular… en silencio. Entonces, en algún momento, él sonreirá y nos dirá “cuanto necesitás, pibe?” (se iluminó! -) ) El acto pasaría a la posteridad como el “sermón del celular” o “el pitch silencioso” -)

En lo que estoy de acuerdo con vos es en que lo que está claro en la mente, sale claro. E si non, non. Pero puede salir claro y no necesariamente breve. Y eso es un problema.

Preparar un discurso del ascensor lleva energía, si. Aunque no tiene porqué ser estresante. Como el trabajo no tiene que ser necesariamente estresante.

En suma, dudo que el enfoque “sermón de la flor” sirva para estos menesteres, pero en tren de buscar perspectivas orientales (aunque en este caso más cerca del Advaita Vedanta), recomiendo el sitio de este gurú: http://www.thegurupitka.com/

Un abrazo”