Un You Tube pero de juegos

A finales del año pasado le pregunté a 37 empresas de tecnología locales si creían que el auge de los juegos de video podía representar para ellos una oportunidad de negocio. Me refería a los juegos sencillos que pueden encontrarse on line en una miríada de sitios, desde los corporativos a los de los canales de dibujos animados.

La pregunta era parte de un trabajo que me encargó el Polo Tecnológico de Rosario y, junto con otras muchas, apunta a descubrir dónde podemos encontrar nichos de negocio atractivos para nuestro sector de tecnología.

Quizás previsiblemente, las respuestas a esta pregunta no fueron muy entusiastas. Se comprende, porque el negocio de los juegos de video es algo que, salvo el caso sorprendente de The Elixir, pasa muy lejos de Rosario. Más aún, toda la industria del entretenimiento electrónico parece, vaya paradoja, un juego para pocos.

Un mercado para tres gigantes que fabrican consolas (Microsoft, Sony y Nintendo) y un centenar de empresas de todo el mundo que producen productos de calidad. No parece que haya mucho lugar para recién llegados.

Sin embargo, esto podría estar cambiando.

www.kongregate.com es un sitio que desde la última Navidad permite a jugadores y desarrolladores amateurs de juegos subir sus creaciones y jugar on line mientras chatean. Algo similar a lo que pueden hacer los videoaficionados en www.youtube.com .

No fue casual entonces que Jim Greer, el fundador de Kongregate, haya convencido a los capitalistas del Silicon Valley de que le dieran un millón de dólares para crear la empresa, precisamente con ese persuasivo argumento: repetir la historia archiexitosa del sitio de videos.

Pero, no me interpreten mal, la moraleja de esta columna no es salir a crear el próximo Kongregate e intentar pedirle un millón a los financistas de California. Eso está lejos del alcance del común de los emprendedores.

La enseñanza de este caso es otra: del mismo modo que You Tube permitió que ignotos realizadores de documentales, videos y series consiguieran una audiencia, mostraran su trabajo y finalmente obtuvieran un contrato de algún gran estudio o cadena de televisión, ¿quién nos asegura que no sucederá lo mismo con algún chico que esté en su casa en este momento creando un juego en Flash? El mercado de los juegos mueve en el mundo US$ 30.000 millones. Si les interesa, no se demoren

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