Un mercado de 100.000 clientes

(la columna de La Capital)

Scott Newberger y Josh Kowitt no llegan a los 25 años, pero ya tienen una empresa que factura US$ 1.600.000. ¿Qué hacen? Mudanzas para estudiantes universitarios.Suena extraño, pero ¿porqué no? Después de todo en su país, los EEUU, hay más de 4400 universidades, entre públicas y privadas, y las 50 más grandes tienen entre 28.000 y 55.000 alumnos nuevos cada año. Además, lo más común es que el ingreso a la universidad incluya mudarse de la ciudad natal. Un mercado interesante por donde se lo mire. CollegeBoxes, la empresa de Scott y Josh, ofrece el servicio de mudanzas, depósito y hasta alquiler de heladeras (¿para qué comprar una?), en 45 universidades de los EEUU. El servicio es sencillo: se contrata por teléfono o Internet y una semana antes de la mudanza el personal de la empresa deja en el departamento las cajas y el material de embalaje que pasarán luego a recoger, para llevar a otra casa o para guardar en depósito.

Estos dos amigos, que se conocieron mientras estudiaban en Washington University, en St. Louis, no son los únicos que tienen una empresa hecha para y por universitarios. Un caso archiconocido es el de Michael Dell, que monto la primera versión de la gigantesca empresa que lleva su nombre, desde su habitación en el campus, con sólo un teléfono y una conexión a Internet.

Un caso más pequeño y menos conocido, pero igualmente interesante, es el de CollegeProwler, una compañía, también fundada por estudiantes que vende informes sobre las 200 universidades norteamericanas más importantes, hechos por “quienes más saben de ellas”: los estudiantes.

Antes de elegir dónde estudiar se puede comprar cualquiera de las 200 guías que confeccionó College Prowler. Estas guías son informes individuales donde se detalla desde el valor académico de la institución, hasta el costo de vida y la movida nocturna de la ciudad donde se ubica. Los estudios son confeccionados incluyendo entrevistas a estudiantes y visitas al lugar.

Llama la atención que este tipo de empresas y productos no estén presentes en nuestro país. Rosario, por ejemplo, tiene una población estudiantil cercana a las 100.000 personas y casi el 50% de ellas provienen de otras localidades de varias provincias. Es conocido el movimiento económico que esto genera en la ciudad, ejemplificado comúnmente en la construcción y la venta o alquiler de departamentos para estudiantes. Pero esto es sólo el comienzo. El movimiento económico incluye los gastos típicos de alimentación, vestimenta, material de estudio y esparcimiento, entre otros.

Sin embargo, en la ciudad, como en el resto del país, no abundan las ofertas específicamente dirigidas a estudiantes universitarios. Hay agencias de turismo joven, como Asatej y alguna que otra tímida incursión de los bancos, que lanzaron algunos productos a medida. Y muy poco más.

El mercado parece ser mucho más amplio que eso. ¿Quién lo quiere aprovechar?

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