Turismo: elige tu propia aventura

Cuando conocí a Laura Gall hace cuatro años, creí que ya había visto todo en materia de turismo. Su empresa Lihue Expeditions, se dedica a proveer “turismo a la carta”. Eso significa armar paquetes a medida para contingentes, generalmente europeos, con necesidades o intereses muy específicos. Por ejemplo, paquetes armados a la medida de los fanáticos lectores de Borges que visitan Buenos Aires, en los que se recorre la ciudad pasando por aquellas casas o lugares mencionados en sus cuentos. O también paquetes a medida de los que buscan exotismo y deciden dejar su Berlín natal para pasar dos semanas no en un Club Med, sino viviendo con los pescadores chaqueños de la Isla del Cerrito, durmiendo en sus cabañas sin luz eléctrica ni señal de celular. El turismo ya no es lo que solía ser. Eso está claro.Sin embargo, la actividad me sigue sorprendiendo. Ahora me topé, por ejemplo, con Adventure Bachelor Party que, como su nombre en inglés indica, provee aventuras para fiestas de soltero. Sólo que la aventura no es lo que todos imaginamos. Es una experiencia que el novio comparte con sus amigos y que puede consistir en arrear ganado en Texas, una excursión de pesca en alta mar en el Golfo de México o una carrera con verdaderos autos de competición en un circuito autorizado.

La empresa tiene dos lemas. Uno es que provee experiencias “memorables, que realmente puedan recordar al otro día”. Y el segundo es que ofrece el tipo de despedidas “que tu novia realmente puede apoyar”. Cabe decir que la empresa también ofrece fiestas para “bachelorettes”, es decir para solteras, aunque ellas prefieran experiencias más tranquilas que los rodeos texanos. Más allá del tipo de clientes elegidos, el caso sirve para ilustrar qué tipo de experiencias y emociones son las que se demandan cada vez con mayor frecuencia.

Teniendo en cuenta el auge del turismo local es poco, todavía, lo que hemos hecho para generar ese tipo de productos. Hasta ahora nos hemos dedicado a mostrar y vender lo que tenemos: arte, gastronomía y postales del río.

Es poco aún lo que se ha creado. Aunque Receptivo Piló, por ejemplo, brinda city tours que incluyen la casa natal del Che, no se ofrecen en Europa paquetes exclusivamente dirigidos a los centenares de miles de personas para quienes el médico rosarino es un ícono mundial. Espontáneamente llegan a la ciudad turistas mexicanos, por ejemplo, para conocer la obra de Lucio Fontana. Pero, ¿se ofrece activamente este tipo de paquetes a amantes de las artes plásticas o coleccionistas? ¿Porqué la casa natal de Berni o su atelier en Roldán no son puntos destacados de un producto turístico enfocado a un nicho?

En cuanto a aventura, nuestros campos, tecnificados y modernos, están lejos de producir la adrenalina de un rodeo de ganado. Pero, ¿que tal la isla? Si los belgas o los ingleses quieren vivir por unas semanas como auténticos pescadores del Paraná, ¿porqué no darles la posibilidad? Cabañas de la Isla, por ejemplo, hace un año que lleva a cabalgar entre las lagunas a turistas extranjeros. A decir verdad, esa podría ser la clave. Para los europeos: “aventuras en Sudamérica”. Y para los locales, despedidas de soltero.

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