Economía

¿Qué es una empresa, Google?

Siempre me sorprendió, desde que comencé a espiar cómo llegaban visitas a mi blog, el tipo de preguntas que hace la gente en Google.

Es cierto. Aunque parezca extraño, muchos «le hablan» a Google, como lo harían con una persona sabia a quien uno acude en busca de respuestas.

Un clásico de las búsquedas de quienes terminan recalando en El Economista en Piyama es «¿para qué sirve la economía?«. Otra pregunta frecuente que me encuentro al visitar las estadísticas del sitio es: “¿para qué sirve el software?».

Estas preguntas tan simples y directas a veces me sorprenden, lo reconozco. Y lo hacen porque, como muchos, cometo a veces el error de presuponer que todos conocemos lo mismo. A veces solemos dar por descontadas cosas que no son en absoluto familiares para otras personas.

La realidad es muy diferente. En un mundo complejo y sobreespecializado, cada uno tiene un área de conocimiento que domina mejor, un punto de vista particular y especial desde el que se asoma al mundo.

¿Por qué debería saber todo el mundo qué es la economía y, mucho menos, para qué sirve? Quizás los economistas deberíamos preguntarnos eso.

Francisco “Paco” López, un consultor y editor español, se debe haber preguntado lo mismo. No sobre la economía, en general, sino sobre las empresas, en particular.

Si alguien le preguntara a Google: «¿Qué es una empresa?», su último libro «La empresa explicada de forma sencilla», debería encabezar el page rank. El texto sería la más didáctica y completa respuesta a ese interrogante.  

Hace unos días Llorenc Rubió, socio de López en Libros de Cabecera, la editorial que lo ha publicado, tuvo la amabilidad de enviarme un ejemplar del libro para que lo reseñe. Leer más »¿Qué es una empresa, Google?

El Che Remolins

Martín es un querido amigo al que cada tanto escandalizo con mis posiciones «de izquierda». Esta vez lo asusté con el artículo de Krugman en que le da consejos a Obama. Los consejos son bastante intervencionistas, dada la situación de crisis grave en que se encuentra sumida la economía norteamericana.

Es lógico que alguien con un perfil liberal (a la argentina, o sea tirando a la ortodoxia económica) como Martín, se horrorice con estas sugerencias. Mi perfil liberal (más a la americana o europea) no se asusta tanto, aunque siga siendo un convencido de la bondades de la economía de mercado y la democracia liberal.

En cualquier caso su comentario y la explicación de mi posición valían ser reproducidas como post. Creo.

Las reproduzco abajo. Y si no los convenzo, pueden llamarme el Che Remolins… 🙂 Leer más »El Che Remolins

La crisis global y la «economía del propósito»

Jorgelina Hiba me entrevistó para una nota que está produciendo para La Capital. La idea era analizar «lo que viene» en el nuevo año para los emprendedores. Oportunidades en la crisis. Algo que suele preguntarse. Las respuestas, me parece, se me fueron un poco más lejos de lo que me preguntaba estrictamente (igual puede editar 🙂 ). Me salió como una descripción, todavía encapsulada y muy sintética, de lo que yo llamaría la «economia del propósito». Durante décadas organizamos nuestras vidas de manera de «tener un empleo» o crear una gran empresa, como una especie de monumento a nosotros mismos. ¿Para qué? Mi sospecha es que la gente está buscando otra cosa, que ya nos graduamos de eso (como especie, o como sociedad). Pero ¿qué buscamos? Y ¿tiene eso algo que ver con la crisis económica y «lo que viene» después? Posiblemente si. Estas son mis respuestas: Leer más »La crisis global y la «economía del propósito»

¿Es China el «villano ambiental»?

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Mi artículo para el próximo número de Opinión Sur:

El último industrialista

Eduardo Remolins

Sólo el 1% de los 560 millones de personas que forman la población urbana de China puede respirar aire puro[1]. Aproximadamente 500 millones de personas en ese país carecen de acceso al agua potable y los niveles de contaminación del aire y el agua han contribuido a que el cáncer sea una de las principales causas de muerte.

Casi dos terceras partes de las necesidades energéticas chinas se cubren con la extracción y combustión de carbón, uno de sus recursos naturales más abundantes, pero también más contaminantes. Por el uso intensivo de ese mineral China pasó a ser en 2005 el mayor emisor global de dióxido de sulfuro, un tóxico responsable de enfermedades respiratorias y cardiovasculares como también de la caída de lluvia ácida en Corea del Sur y Japón.

Por supuesto, este panorama ambiental sombrío es la contracara de un crecimiento vertiginoso, que sostiene tasas de dos dígitos y que ha convertido a China en el mayor productor de bienes de consumo del mundo.

Mientras la población urbana sigue creciendo rápidamente, merced a las migraciones rurales, los efectos positivos y negativos del cambio se superponen. Millones de personas salen anualmente de la pobreza, mientras las desigualdades sociales se agudizan y los recursos naturales, especialmente el agua, tienden a agotarse o contaminarse.

¿No hay alternativa? El Gobierno Chino, como la mayoría de los gobiernos de países en procesos de desarrollo industrial, parece obligado a optar entre progreso y conservación del medio ambiente. Entre resignar velocidad en el despegue económico-social o resignar salud, calidad de vida y medio ambiente.Leer más »¿Es China el «villano ambiental»?