Eduardo Remolins

Innovación en 360º

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No soy innovador ¿y qué?

creativity

“¿Y qué sucede si no soy innovador? ¿Todos tenemos que serlo?”

Cuando doy una conferencia o una entrevista no es infrecuente que me hagan esa pregunta.

Y cada vez que sucede agradezco porque me permite aclarar varias cosas.

La primera es una suerte de mea culpa. Leer más

La herramienta más importante en la vida

“Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante”

Steve Jobs (1955 – 2011)

cómo funciona la mente de un genio

Tres formas de ser emprendedor: ¿empresa nueva, franquicia o marketing multinivel?

“Quiero tener mi propio negocio, pero no sé qué emprender”. Ese es el dilema que enfrentan muchas personas. Algunas logran resolverlo acertadamente y se transforman en empresarios independientes, pero otras lo arrastran durante años sin encontrar la forma de resolverlo.

La razón de este problema tan común es que no todas las personas descubren a tiempo cuál es el camino más adecuado para llegar a ese objetivo. Casi todos dan por descontado que hay una sola manera de emprender. Reflexiona por un momento en tus propias creencias. Cuándo piensas en un emprendedor, ¿a quién te imaginas? La mayoría de la gente piensa en alguien que tuvo alguna idea creativa y luego la energía, la determinación, la habilidad y, quizás, la suerte para poner en marcha un sistema comercial para explotarla.

En lo esencial eso es cierto: para comenzar un emprendimiento es necesario contar con dos cosas: una dosis de innovación y un buen sistema. Una buena idea o producto sin un buen sistema para explotarla no sirve de nada y un buen sistema con un producto o servicio malo tampoco llega tan lejos.

También te puede interesar: Cómo descubrir las oportunidades de negocio que más te convienen.

El problema es que no todos contamos con esas capacidades de innovación y de poner en marcha un sistema. Ese es el motivo por el que el desafío parece a veces inalcanzable. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Abandonamos nuestros sueños y nos conformamos con un buen trabajo?

Podría ser. Muchas personas tienen un trabajo que les permite pagar las cuentas, aunque no sea tan satisfactorio, y disfrutan fuera del trabajo desarrollando algún hobbie o pasión en paralelo.

Sin embargo, si te resistes a abandonar el sueño de convertirte en un emprendedor y crees que todavía puedes lograrlo, lo que puedes hacer es evaluar tus alternativas. No hay un sólo camino para emprender y algunos son más accesibles que otros. ¿Por qué no probar otras posibilidades? Estos son tres caminos diferentes para emprender. Evalúa cuál es el más adecuado para ti.

1. La empresa nueva. Este es el camino típico, pero tiene las dificultades que ya comentamos. Los beneficios económicos son potencialmente los mayores, aunque con frecuencia encontramos tres tipos de problemas. El primero es no saber qué producto o servicio comercializar, no sabemos qué vender que tenga una mínima originalidad para no tener que enfrentar un nivel de competencia muy alto. El segundo problema es el opuesto: ya tengo un buen producto pero me resulta difícil organizar la empresa para explotarlo. Estos problemas suelen tenerlos dos tipos de personas muy diferentes. Los innovadores generalmente son buenos para desarrollar productos o servicios, pero no tanto para crear sistemas u organizaciones que los puedan vender rentablemente. Los buenos organizadores, por su parte, no siempre son muy originales para encontrar o desarrollar productos. El tercer problema, finalmente, es que poner en marcha una empresa requiere recursos financieros que no siempre son fáciles de conseguir. Si eliges seguir este camino y puedes hacerte de los recursos necesarios, la recomendación es muy clara: encuentra un socio o empleado que te complemente. Busca gente con características opuestas a las tuyas.

2. La franquicia. Cuando no estamos seguros de querer o de poder desarrollar un producto y crear una empresa para explotarlo, una opción válida es comprar una franquicia. Una franquicia es un negocio que se compra “llave en mano”. Es decir, nos dan un producto, una marca y una forma de trabajo (el sistema). Eso es lo bueno. La parte negativa es que, al ser la marca y el producto de otra empresa, uno suele trabajar para generar la rentabilidad propia y la del dueño de la franquicia. Sigue siendo necesario tener un capital inicial para poner en marcha el negocio, como en el caso anterior, pero además generalmente hay que pagar una parte de la rentabilidad al dueño de la franquicia. Por lo tanto, si uno quiere seguir este camino hay que elegir cuidadosamente, existen muchas opciones y cada una involucra diferentes montos de inversión y rentabilidades. Aun así, tomando en cuenta todo, comprar una franquicia es otra forma válida de emprender y tiene sus propias ventajas, la más importante de las cuales es contar con un producto que ya tiene aceptación y un sistema que ya funciona.

3. El marketing de red. Si las franquicias tienen sus fans y sus detractores, el marketing de red (network marketing o marketing multinivel), genera más pasiones encontradas que un clásico futbolero. Están los que lo aman y los que lo detestan. Parte de la razón es que dentro de la misma categoría se encuentran negocios legítimos y muy redituables, pero también esquemas piramidales y grandes engaños. Estos últimos ensucian el mercado, de manera que a veces pagan justos por pecadores. Para un emprendedor la clave aquí es separar la paja del trigo. Si uno logra hacerlo tiene a su disposición una forma de convertirse en emprendedor que tiene todas las ventajas de la franquicia (un producto y un sistema ya desarrollados y probados), pero sin tener que invertir los montos que éstas requieren. La estructura es la red personal (a través de la cual uno vende o promociona los productos), no hay que abrir locales y, si el negocio es de los buenos, no hay que mantener inventarios. Esta es una forma económica de aprender el arte de ser emprendedor y vale la pena tenerla muy en cuenta. Cuantitativamente, hay muchas más personas en condiciones de sumarse a una empresa de MR que las que pueden y logran crear una empresa nueva de la nada. Adicionalmente, nadie nos impide desarrollar nuestro propio negocio en paralelo después de una etapa de aprendizaje en una de estas empresas. A veces, el MR puede ser el mejor primer paso.

¿Ya decidiste cuál de los tres caminos es el más adecuado para ti? No te apures. Vale la pena meditarlo con tiempo. Después de todo, seguir uno de estos caminos es más que una decisión económica. Es una decisión de vida.

Cómo crear un elevator pitch a lo Robert De Niro

Además del plan de negocio y de la presentación en powerpoint, la  herramienta más importante que tiene un emprendedor es el elevator pitch o “discurso del ascensor”: una versión ultra-rápida de la presentación de la empresa, si es posible tan breve como un minuto.

Sin embargo, en la preparación del EP no suele implementarse un truco muy conocido por quiénes más saben de persuadir y captar la atención con sus palabras: los actores. Un genio entre ellos es sin duda Robert De Niro. Y más que él, Travis Bickle, su recordado personaje de Taxi Driver, es quién mejor nos muestra cómo utilizarlo.

Pero vamos por partes. Primero: ¿qué es y para qué sirve el EP?

La idea es conocida: el emprendedor debe estar preparado para explicar de qué se trata su empresa y producto, de forma convincente, por si casualmente se encuentra con un potencial inversor o interesado y no tiene más que ese tiempo para explicarle y convencerlo. Y la imagen que por años se usó en escuelas de negocio y cursos para emprendedores para hacer este ejercicio, es la de un encuentro casual en un ascensor.

Segundo: ¿cómo se prepara?

Para preparar un buen elevator´s pitch  sigue estos tres pasos:

PASO 1

Escribe en una carilla la esencia de tu presentación o plan de negocio.

Este pequeño documento debe contener los elementos esenciales. Estos elementos esenciales pueden definirse con tres preguntas sobre tu empresa:

1- ¿Qué hace?
2- ¿Por qué lo hace?
3- ¿Para quién lo hace?

La primera pregunta (“¿qué hace?”), describe el producto que realiza tu empresa. La solución que provee.

La segunda pregunta (“¿Por qué lo hace?”), apunta al problema o necesidad que justifica la existencia del producto o servicio y, en última instancia, de la empresa misma.

La tercera pregunta (“¿para quién lo hace?”), define el mercado, las personas que compran el producto o a quiénes va dirigido y que tienen la necesidad o problema que se apunta a resolver.

PASO 2

Lee varias veces tu hoja y trata de identificar cuál es el “gancho” que contiene. Esta descripción breve de la empresa y el producto debe contener algo que llame la atención rápidamente. Algo que justifique que te presten atención y que asegure que se recuerde la información.

El “gancho” puede ser parte de los tres puntos mencionados arriba o puede que sea necesario agregar algo de información (muy breve), de los demás puntos de la presentación.

Si no lo tienes, busca agregarle algo de información, veraz, que le de interés o color a tu discurso.

Un gancho puede ser:

  • Un dato demográfico o estadístico
  • Una novedad técnica
  • Un producto o servicio llamativo, curioso o simpático
  • Un usuario o cliente famoso

Las posibilidades, por supuesto, no se agotan en estas cuatro. Lo importante es asegurarte que cuentas con alguna historia que contar. Algo que sea digno de ser repetido por tu interlocutor cuando te despidas de él o ella.

PASO 3

Y aquí viene el aporte de De Niro, que nos enseña lo más importante: practicar frente al espejo. De Niro es un actor conocido por la preparación obsesiva que hace antes de rodar una película. Por ejemplo, para hacer Taxi Driver (1976) pasó un mes trabajando 15 horas por día como taxista, para interpretar mejor el rol de su personaje Travis Bickle.

Y es él, en la escena probablemente más recordada de la película, quién se enfrenta al espejo para practicar un posible encuentro violento donde usar su arma y dice la famosa línea: “You talkin´to me?” (¿me hablas a mi?).

Aunque no sea tan dramática para ti, la situación inesperada de encontrarte con un potencial inversor es un momento tan importante, y quizás estresante, como el de Travis Bickle.

Y tú probablemente estés de acuerdo. Si no lo estuvieras, no estarías leyendo este artículo.

Por lo tanto, hay que practicar. Prepararse en el espejo.

Lee varias veces más tu hoja y luego déjala y practica frente al espejo como si estuvieses frente a la persona a la que quieres presentarle tu empresa.

Al principio esto puede parecerte raro o inclusive vergonzoso, pero como te decía, es una técnica muy usada por oradores y actores. “Hacer espejo” nos da un feedback directo de cómo nos vemos, además de cómo sonamos.

De ese modo tomamos conciencia de los gestos que acompañan nuestras palabras (que son tan o más importantes que ellas), y de la imagen que transmitimos. Además, repetir el discurso es la forma más efectiva de pulirlo y lograr que salga de forma fluida y con seguridad.

Haz de cuenta que eres Robert De Niro en Taxi Driver, pero en lugar de “You talkin´ to me?”, di lo tuyo.

Para resumir, estas son cinco características deseables para su discurso del ascensor:

  • Se breve. Debería tomarte no más de un minuto. Dos en el peor de los casos.
  • Házlo atractivo. Cuenta una historia. Di algo interesante.
  • Ve rápidamente al punto. No des rodeos. No tienes tiempo.
  • Se absolutamente claro. Habla sencillo.
  • No dudes. Para eso practicaste. Nadie que conozca su negocio puede dudar a la hora de explicar de qué se trata. La seguridad se transmite. La inseguridad también.
Y si quieres saber más sobre presentaciones a inversores puedes encontrarlo aquí.

¿Para qué sirve la innovación?

La respuesta a esa pregunta varía según a quién estemos interrogando. Si la persona es un empresario es probable que la respuesta sea un conjunto de beneficios que se espera que produzca, incluyendo aumentar la rentabilidad, por supuesto.

Sin embargo, una forma común de describir los beneficios de la innovación es recurrir a una palabra clave: competitividad. Leer más

Innovación no es lo mismo que tecnología

Siempre me ha llamado la atención y últimamente un poco más. ¿Porqué cuando hablas de innovación mucha gente inmediatamente traduce: “tecnología”?.

– Voy a dar un curso de innovación

-Ah, sobre empresas de tecnología, ¿no? Leer más

El mayor secreto en los negocios

Lo que voy a contar aquí puede sonar extraño, lo sé.  En realidad, es difícil imaginarse que algo así pueda tener lugar en el ámbito de las empresas.

Quiero aclarar, no obstante y antes de comenzar, que no es mi intención disfrazar esto de algo mágico o milagroso. Simplemente diré lo que es: altamente efectivo. Leer más

La sabiduría de las masas

El comercial muestra la actividad normal de una pequeña ciudad o barrio suburbano: una mujer pasea a su perro, un hombre habla por celular, dos más esperan el colectivo, uno trota por la vereda. Lo único particular de esta escena tan sencilla es que todos llevan a su alrededor jaulas. Se mueven empujando jaulas. Todo está enjaulado: la gente, los autos y los colectivos. Al final se ve aparecer un motociclista que zigzaguea entre el tránsito y se pierde dejando atrás a todos los enjaulados.

El aviso es de Harley Davidson, se lanzó por primera vez en febrero de 2011 y se llamó No Cages (algo así como “sin jaulas”). Es un guiño a los motociclistas americanos (los usuarios de la marca), para quienes un auto, camioneta o cualquier otro vehículo de cuatro ruedas es una jaula que limita la sensación de libertad que da el sentir el aire en una moto.

Lo particular de la pieza es que la concepción de la idea no provino de un creativo alocado de alguna agencia de publicidad vanguardista, sino de un fan de la marca. Leer más

Tres claves para el desarrollo del comercio electrónico

El boom del comercio electrónico es como el fin del mundo: el acontecimiento que más se predice y al final nunca ocurre. O al menos eso era hasta hace poco. Según Forrester las ventas del comercio electrónico en EEUU subirán un 62% hasta 2016, llegando a los US$ 327.000 millones. Y la misma empresa predice que en Europa (con o sin crisis), crecerá 78% para la misma fecha, alcanzando los US$ 230.000 millones.

El año pasado el comercio electrónico en Argentina llegó al 3,3% del total de transacciones. Lo que no parecería mucho si no fuera que ese porcentaje representa $ 11.593 millones y el empleo de 120.000 personas, entre directos e indirectos. Pero más importante que el número absoluto es el hecho de que creció, con respecto al año anterior, casi un 50%.

Para Brasil se estima que, solamente en 2012, las ventas suban un 21,9% hasta llegar a los US$ 18.700 millones. Aunque, por supuesto, la estrella del sector es China, que alcanzó los US$ 124.000 millones, creciendo al 66% en un año.

¿A qué vienen todos estos números? A que se está haciendo realidad, después de tanto tiempo, la tan prometida revolución del comercio electrónico.

Y no es casual que esté sucediendo. ¿Qué es lo que pasó para que nos encontremos en una situación tan prometedora? ¿Qué faltaba antes que encontramos ahora? Leer más

Para qué le sirven Facebook y Twitter a una empresa

Entre otras cosas para responder mejor a las quejas de sus clientes. Según una investigación reciente de American Express (comentada en la revista Inc), uno de cada cinco consumidores que tiene un problema recurre a una red social antes de comunicarse con la empresa en cuestión. En concordancia, las empresas que prefieren escuchar y resolver los problemas de sus clientes a través de plataformas como Facebook o Twitter, antes que por vía telefónica o por escrito, obtienen ventas 21% mayores. Leer más

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Tema de Anders Norén.