La crisis global y la «economía del propósito»

Jorgelina Hiba me entrevistó para una nota que está produciendo para La Capital. La idea era analizar «lo que viene» en el nuevo año para los emprendedores. Oportunidades en la crisis. Algo que suele preguntarse. Las respuestas, me parece, se me fueron un poco más lejos de lo que me preguntaba estrictamente (igual puede editar 🙂 ). Me salió como una descripción, todavía encapsulada y muy sintética, de lo que yo llamaría la «economia del propósito». Durante décadas organizamos nuestras vidas de manera de «tener un empleo» o crear una gran empresa, como una especie de monumento a nosotros mismos. ¿Para qué? Mi sospecha es que la gente está buscando otra cosa, que ya nos graduamos de eso (como especie, o como sociedad). Pero ¿qué buscamos? Y ¿tiene eso algo que ver con la crisis económica y «lo que viene» después? Posiblemente si. Estas son mis respuestas: 

JH: «…te escribo puntualmente para tener tu opinión sobre dos temas cercanos entre si:

-el primero tiene que ver con la crisis como oportunidad. Cómo pueden los emprendedores sacar provecho de la situación actual? hay que cambiar el chip y renovar la mirada? hay que abandonar estruturas de pensamiento que quedaron obsoletas?

 

ER: Yo creo que hay dos lecturas para esto. La primera es más superficial, aunque es importante. Sí efectivamente, la crisis es una oportunidad (siempre). El tema es EN QUE es una oportunidad. Si uno tiene en cuenta el tipo de escenario económico que tendremos el año que viene (tipo de cambio más alto, demanda «planchada», crédito escaso y más caro) surgen una serie de oportunidades vinculadas, por ejemplo, a resolver los problemas que la misma crisis genera. Ejemplo: reemplazar con producción local productos importados que puedan desaparecer del mercado local o volverse demasiado caros. En el 2002/2003 esto se vio en ciertos segmentos de la industria textil, con mucho éxito (casos Etiqueta Negra o Tortuga). Podría darse nuevamente, aunque la crisis nunca será (gracias a Dios) la de 2001/2002.

El otro nivel de análisis es un poco más profundo. Yo creo que esta crisis no es una crisis más, es una especie de bisagra. No creo que el «mundo económico» sea el mismo después de esto. Las instituciones y regulaciones económicas internacionales van a cambiar tanto que quizás no las reconozcamos. El liderazo económico de EEUU quedará bastante opacado por la solidez y dinámica china que se suma a una Unión Europea siempre en expansión (de socios). Además de esos cambios «externos» tienen lugar, en paralelo, cambios «internos». Por cambios internos quiero decir las motivaciones que tienen las personas (los emprendedores), para desarrollar una actividad económica determinada, su vision de la actividad económica, la conciencia de su papel que tengan y, por lo tanto, el tipo de «negocios» que eligen y las formas de llevarlos adelante.

Ese cambio en la motivación interna de las personas es posiblemente el cambio más significativo que va a presenciar el capitalismo y es lo que erróneamente se interpreta hoy como «apatía» de los jóvenes. No es apatía, es que el empleado tradicional «de 9 a 5» y el emprendedor tradicional, ambicioso y tenaz, van lentamente desapareciendo. Si se le presenta a un chico de 18 o 20 años un modelo de empleado-con-maletin-y-oficina-con-fotos-de-la-familia-en-el-escritorio, obviamente la respuesta va a ser apatía. Tomemos nota: no les interesa!

 

Esto va a marcar el tipo de economía que vamos a presenciar, con «mono-empresas» o emprensas individuales por doquier, donde las grandes multinacionales van a ser solamente (en algunos casos) plataformas desde las cuales esas personas van a actuar. Y van a actuar no sólo maximizando beneficios sino siguiendo algún gusto, vocación o propósito, dentro de un marco de valores distinto y creando relaciones de colaboración, no adversariales. Por lo tanto también la forma en que las empresas se relacionan con otras empresas, con sus comunidades o con el medio ambiente va a cambiar dramáticamente. En un país tan económicamente caótico como el nuestro, esto se intensifica. Por unos años vamos a ver una economía desordenada en lo macro e increíblemente creativa e independiente en lo micro.

Siguiendo tu pregunta, lo que se vuelve rápidamente obsoleto es el trabajo, tal como lo entendemos hoy, y el emprendedor «a la Donald Trump». Lo que está debajo del cambio económico e institucional es un cambio en las perspectivas, valores y mentalidad de las sociedades. Cambiamos cuando nació la industrialización y el capitalismo moderno y estamos cambiando también ahora. La crisis es una turbulencia en ese proceso (gran turbulencia), que muestra y magnifica todos los aspectos negativos del ordenamiento económico actual: la maximización de las ganancias con independencia del valor que se crea, del daño al medio ambiente que se pueda hacer y de las relaciones adversariales que haya que crear con empleados o competidores. En otras palabras: la codicia. Es la cara fea del capitalismo del siglo XX.

JH: -el segundo, un poco en un sentido parecido, tiene que ver con cuáles te parece que pueden convertirse en los grandes negocios de la post-crisis (como en su momento fue, no sé, internet). En qué sectores estarán esos nichos para explotar? yo por ejemplo estuve leyendo que se viene el negocio de «lo gratis». O que el «mundo virtual» -jueguitos, etc- crece, crece y crece.

ER: Retomando el tema, «lo que se viene», creo, es una forma de producir diferente, en todos los sectores, pero donde la «herramienta maestra» es Internet y las tecnologías de la información, en general. Vamos a un mundo en el que el 80% del valor que se crea es valor intangible (información, conocimiento, expresiones artísticas) y el precio de generar y transmitir la información y el conocimiento cae verticalmente. Más aún, las formas de organizar la producción, en muchos casos no requieren la creación de empresas en el sentido tradicional del término, sino del trabajo colaborativo y en red de decenas o decenas de miles de individuos que ni siquiera necesitan conocerse personalmente. La llamada Web 2.0, las redes sociales, el software de código abierto y el «crowdsourcing», son ejemplos de estas formas de producción. Y en estas formas de producción «lo gratis» (o Freemium, según Chris Anderson) juega un papel relevante como modelo comercial. Ya no regalamos como muestras gratis el 10% de nuestros productos, para que los clientes los conozcan y nos compren el 90% restante. Ahora regalamos nuestros productos (a veces «infoproductos») al 90% de nuestros «clientes», para que sólo un 10% de ellos nos compre algo (a veces la versión «premium» de algún producto). Esto se puede hacer porque el costo marginal de producción en un producto digital es cero o casi cero.

Las herramientas que mencionaba antes sirven también para bajar radicalmente los costos de promoción y ventas. Así que si sumamos todos estos componentes vemos que el tipo de negocios «post crisis», entendiendo por post crisis unos cuantos años por delante, son negocios pequeños o individuales, de gente que trabaja quizás en su casa, utilizando todas las herramientas de IT y comunicaciones disponibles (muchas gratuitas) y en muchos casos, aunque no exclusivamente, vendiendo productos que pueden adoptar una forma digital (educación, entretenimiento, consultoría, servicios profesionales, coaching, etc.). Esto se puede hacer (y se va a  hacer) desde Argentina, Marruecos, Bolivia o Inglaterra y pueden ser videojuegos sencillos on line, clases de idioma, servicios de traducción, diseño de logos, asesoramiento contable o legal, películas, música, y un larguísimo etcétera. 

Como en la pregunta anterior, el punto no es tanto QUE, sino COMO. Las herramientas disponibles, las formas de organización de la producción, promoción, venta y distribución disponibles y el tipo de emprendedor «modelo siglo XXI» y sus particulares motivaciones, búsquedas y valores, son los elementos que le van a dar forma a «lo que se viene». En realidad «lo que se viene» ya vino, ya está presente, aunque la escala va a aumentar dramáticamente.   

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