Intercambios económicos: cómo destacarte en el trabajo más antiguo del mundo

Gold coins are displayed at the Ginza Tanaka store in Tokyo September 18, 2008. REUTERS/Yuriko Nakao

Cuando le leí a una amiga el título de este post me dijo que no estaba segura de que fuera buena idea ponerlo en el blog. Para mi, sin embargo, es uno más de los intercambios económicos y sinceramente no creo que tenga que haber ningún tabú con respecto a esto. 

Especialmente si definimos antes cuál es el trabajo más antiguo del mundo. Sé que hay distintas opiniones al respecto, pero para mí es el de trader. Es decir, el arbitraje. O si lo prefieren así: “comprar barato para vender caro”.

¿Por qué creo esto? Porque creo que el intercambio (el comercio, de esto estamos hablando) es anterior a la agricultura, sin duda, y muchísimo más a la producción industrial. Incluso a la artesanal.

El comercio estuvo con nosotros desde que descubrimos que teníamos cosas que eran de valor para otros y que ellos tenían otras cosas que nosotros valorábamos.  ¿Piedras por pieles? ¿Sal por madera? ¿Fruta por animales?

Lo importante, claro, es que encontremos aquellas cosas a las que nosotros les asignamos menos valor que el que le asignan nuestros clientes. O que nos cuesta menos que a ellos obtener. Y para ellos se da lo mismo, obviamente. De ahí los beneficios del intercambio.

Se puede hablar mucho más y refinar mucho la precisión de los argumentos pero esto es, en esencia, “comprar (obtener) barato para vender caro”. Es la base del comercio y el arbitraje es la quintaesencia del comercio.

No cualquiera, sin embargo, es un buen comerciante o trader. Se requiere un perfil de personalidad específico y con ciertas aptitudes. De manera que lo primero, si quieres dedicarte a esto, es saber si tienes estas características.

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Este perfil (uno de los ocho que existen para hacer negocios), se caracteriza por:

  • Ser totalmente sensorial. Eso quiere decir que percibe la realidad a través de sus sentidos y, a diferencia de los intuitivos, “cree lo que ven sus ojos”.
  • Ser eminentemente práctico y orientado a resultados.
  • Le atraen una amplia gama de actividades que van desde la actividad bursátil y financiera, hasta la venta al por menor de bienes de consumo.
  • Tener gran capacidad de percepción. Detectar patrones en cualquier mercado y buscar aprovecharlos.
  • Ser detallista y objetivo.
  • Tener gran sentido de la oportunidad (timming).

También suele presentar ciertas debilidades comunes:

  • Puede faltarle perspectiva.
  • Suele volverse hiperactivo en un sentido negativo y estresarse demasiado.
  • En situaciones desfavorables pueden paralizarlo las dudas.
  • Su sentido de la oportunidad puede volverse debilidad para trazar planes de mediano y largo plazo.

El Trader crea valor a partir de sus márgenes de venta (que no son tan amplios como los de un Negociador, otro perfil), y de su volumen de operaciones (elevado, en la misma comparación).

Ese valor que crea puede apalancarse encontrando apoyos y equipos que le eviten colapsar bajo la sobreactividad. Socios y aliados que le ayuden a poner en marcha sistemas y procesos (Arquitectos, dentro de la tipología de perfiles), y que le permitan delegar la conducción del equipo de su empresa (Líderes), liberándole tiempo para estudiar información y oportunidades.

¿Quieres ser trader o simplemente comerciante? Averigua primero si tienes lo que hace falta, y luego busca a quienes mejor te complementan.

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