La innovación es el cambio dentro de la empresa que necesitamos poner en marcha para acomodarnos a los cambios (enormes e inevitables), que se dan fuera de ella. Por eso la innovación (el cambio interno), es tan esencial.

Sin embargo, la innovación se encuentra casi indefectiblemente con cierto rechazo, con cierta resistencia a cambiar. Existen dos claves para vencer esta resistencia o rechazo que me han sido siempre de gran utilidad.  

La clave más importante para vencer la resistencia a la innovación en una empresa es la gradualidad. Plantear objetivos pequeños que nos den pequeños éxitos, de manera de ir construyendo “momentum”, ese clima favorable que no se dará de un día para otro, pero que es posible conseguir e ir incrementando día tras día.

En ese camino de gradualidad hay una segunda clave: los círculos. Comenzar trabajando con aquellos que están más abiertos al cambio y a la posibilidad de la innovación. Ese grupo o círculo, se irá luego ampliando gradualmente, a medida que los éxitos que vayamos logrando hagan que más personas sean receptivas y estén abiertas a los beneficios de la innovación.

Innovar es persuadir, persuadir es demostrar y demostrar toma tiempo.