Eduardo Remolins

Innovación en 360º

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Categoría: Internet (página 1 de 5)

¿Cuál es el límite del modelo Airbnb?

Cualquier persona familiarizada con las presentaciones a inversores sabe que una de las formas más sencillas de explicar un modelo de negocio es relacionarlo con una empresa conocida (preferentemente un unicornio), pero en otro sector.

Quizás el caso más utilizado es el de Airbnb. Es un clásico presentar una idea de negocio como “el Airbnb de…(incluir el sector target)”.

Y es que la empresa de San Francisco ha generado más de un imitador en los sectores más disímiles. El Airbnb de las oficinas y aulas (SpaceBee), el de los que acampan (Gamping), el de los coches (Getaround), el de los restaurantes (EatWith), e incluso “el de los ricos” (Le Collectionist), por nombrar sólo algunos.

Pero quizás lo más interesante en estos momentos, es la aparición de los Airbnb para eventos. ¿Por qué? Leer más

El emprendedor rebelde: cómo ganar 575 millones haciendo todo al revés

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Hoy en día lo que se usa es ser un emprendedor “a la Sillicon Valley”. Es decir: planes de negocio ambiciosos, pitches perfeccionados, cortejo a los capitalistas de riesgo, obtener capital semilla, varias rondas de inversión y salir a bolsa. Es un modelo válido, obvio, pero no es el único posible. Por eso me gusta la historia de Markus Frind.  Leer más

Cómo tener un año sabático pago

working from the beach

Cada vez más gente planea tener un año sabático. El problema es, a veces, cómo financiarlo. Un año en otro país, quizás aprender otro idioma, es algo que se puede hacer. Pero, ¿cómo mantenernos durante ese tiempo?

Eso es lo que trata de solucionar Jobbatical un sitio desarrollado en Estonia que pone en contacto a start ups con necesidades de talento, con personas con ganas de viajar y pasar un año lejos de sus hogares y expuestos a otras culturas.

En la base esto no es más que otro “match maker”, un mercado online para dos grupos que tienen necesidades complementarias. En este caso empresas en lugares deseables (desde Estonia hasta India, pasando por Viena o Barcelona), con profesionales con apetito de aventuras (en gran medida programadores y gente de marketing), que se ofrecen para trabajar un tiempo fuera de su país.

Los fundadores dicen que sus destinos más demandados están en Asia (Singapur, Hong Kong), pero también ciudades europeas como Tallinn (Estonia), donde están fundándose cada vez más start ups y escasean a veces los recursos humanos.

Como siempre sucede, esto parece ser la intersección de una tecnología que permite, con una tendencia social que crea la necesidad. Si no fuese una tendencia en alza esto de recorrer el mundo, no tendría sentido Jobbatical. Sin embargo, la realidad es que cada vez más personas se consideran ciudadanos del mundo. Al menos por un año.

Tendencias en Internet que te van a sorprender

Este es un reporte de tendencias en Internet para 2015 preparado por KPCB [EN] que comparto porque tiene algunos números  e ideas interesantes. Estos son algunos números: Leer más

Inteligencia artificial aplicada al turismo

Las aplicaciones de algoritmos para predecir las preferencias de un cliente no son algo nuevo. Hace unos años Netflix organizó un concurso internacional con un millón de dólares de premio para el equipo que lograra mejorar en un 10% las predicciones de su propio sistema que sugiere películas al usuario. Leer más

La Sharing Economy tiene poco de “sharing” y mucho de “economy”

Todos saben de qué estoy hablando. De empresas como Uber o Airbnb y muchas más que aparecen todos los días tratando de emular sus exitosos pasos.

Básicamente de lo que se trata esto (también llamado Consumo Colaborativo), es de que millones de personas puedan poner a disposición de otros millones, servicios que antes eran provistos por empresas especializadas. Servicios como taxis (Uber) u hoteles (Airbnb). El sharing (compartir) viene a cuento de que estas personas ofrecen compartir lo que tienen, sus coches o casas, solo que… te cobran por eso!

No hace falta que aclare que el modelo me parece magnífico. Crea valor para millones (proveedores y consumidores) y compite eficazmente con los proveedores tradicionales. A ellos (hoteles y taxis) por supuesto no les cae tan simpático el modelo, como antes le pasó a otras industrias. Es el caso de las editoriales o la de la música que aún están reinventándose en un escenario cambiante de servicios P2P, Print on Demand y música por streaming.

Sin embargo, no hay más alternativa que adaptarse y aprovechar lo mejor del nuevo escenario. Del éxito de estos nuevos modelos dan cuenta los números del financiamiento que están recibiendo.

En este documento puede consultarse como le ha estado yendo a cada uno. A la sombra del éxito rutilante de las compañías ya mencionadas, pueden verse más de 230 cuyo fondeo combinado excede los 12.000 millones de dólares.

Este auge es la contracara del valor que estas empresas crean:

1. Para los propietarios u oferentes, un medio para monetizar sus activos (coches, casas, apartamentos, etc)

2. Para los usuarios, una opción, más económica y a menudo mejor, para hacerse de esos servicios

Todo esto posibilitado por la tecnología. La posibilidad de crear una plataforma (un marketplace), en el que ofrecer algo, mostrarlo, buscar clientes, cobrar y calificar tanto a vendedores como a compradores. ¡¡Un mercado!!

El punto es: ¿qué tiene esto de “compartido”? No más que el pan que el panadero comparte con nosotros… si le pagamos lo que nos pide. No más ni menos que cualquier otro negocio. Esto del “sharing” me huele a intentar pasteurizar o lavar algo que por otro lado es absolutamente lícito y muy positivo.

Esta es la definición de Wikipedia: “El movimiento del consumo colaborativo supone un cambio cultural y económico en los hábitos de consumo marcado por la migración de un escenario de consumismo individualizado hacia nuevos modelos potenciados por los medios sociales y las plataformas de tipo peer-to-peer (red-entre-pares o red-entre-iguales).”

¿Eh? ¿Consumismo individualizado?

¿Porqué tanta culpa con vender algo?

Quizás se deba a que, dado que compiten con empresas existentes en el mercado y que claman al Estado para que ilegalice a los nuevos oferentes (a veces con éxito), disfrazarse de “colaborativo” pueda darles cierto handicap. ¿Será así?

Cobrar por ver publicidad

Si las empresas están tan interesadas en que veamos sus avisos, ¿por qué no les pedimos que nos paguen por hacerlo? La idea puede sonarle descabellada, pero de hecho ya se ha puesto en práctica. Una de las que ofrece ese trato es Loffles, una firma norteamericana que paga por ver publicidad. O para ser más exactos, regala.

Seguir leyendo mi columna de hoy en La Nación.

Nueva York y otras ciudades de segunda

“Soy un inversor en nuevas empresas. Lo he sido durante los últimos 19 años. Ayudo a la gente a crear y desarrollar empresas de tecnología. Lo hago desde la ciudad de Nueva York, que no es el lugar más fácil para esto. Pero está mejorando.”

Así comienza la breve autobiografía que Fred Wilson, socio gerente de Union Square Ventures, colgó en su blog: A VC (Un Inversor de Riesgo).

La verdad es que esa declaración sorprende. ¿Nueva York no es el mejor lugar para crear una empresa de tecnología? Y ¿entonces, cuál es ese lugar?

La mayoría de las personas vinculadas a los negocios tecnológicos tardaría una décima de segundo en decir: San Francisco. En realidad, lo que los americanos llaman The Bay Area, la bahía que rodea a la ciudad de los tranvías. Para que sea más claro y preciso aún: el Silicon Valley.

De acuerdo, no hay ningún lugar en la tierra que tenga un clima tan agradable ni un ecosistema tan desarrollado para crear software, hardware o una compañía de Internet.

Pero, ¿acaso Nueva York es un lugar atrasado? ¿Tiene problemas de conectividad? ¿Escasea el talento universitario o los ingenieros graduados de grandes universidades? ¿Es difícil encontrar un financista en el centro financiero más importante del mundo?

Me pregunto lo que todos ustedes se están preguntando en este momento: si Nueva York no es un lugar fácil para estos negocios, ¿a nosotros que nos queda?

Lo que Wilson dice, sin embargo, no es más que un consenso bastante generalizado, en los EEUU y fuera de ellos.

Paul Graham es el fundador de Y Combinator, posiblemente la incubadora de empresas más famosa del famoso Silicon Valley. Suele aconsejar a los emprendedores que apadrina: “consideren mudarse al Bay Area apenas comenzadas las operaciones. Pueden operar desde otro lugar, por supuesto. Pero hay una razón para que haya tantos emprendedores en este lugar de California. Piensen en eso.”

¿Cuál es esa razón, entonces? ¿No estábamos eufóricos porque Internet había borrado todas las distancias? ¿No decíamos que ahora cualquiera podía emprender, en Santiago, Rio, o Kuala Lumpur?

Si y no, en realidad. Es cierto que las posibilidades se han multiplicado exponencialmente para aquellos que viven fuera de los grandes centros económicos del mundo. Pero también lo es que la pista principal del show sigue estando en California… y pocos lugares más.

Boulder, Colorado, es un centro de empresas que viene creciendo a buen ritmo, así como su reputación. Boston, con la sobreoferta de científicos y academicos de Harvard y el MIT que tiene, también. Se pueden mencionar dos o tres más. Eso es todo.

La concentración de los negocios de Internet, en particular y a contramano de la creencia popular, podría deberse a varios factores, según Ben Parr, editor de Mashable, uno de los blogs de tecnología más leídos del mundo.

El identifica estos cuatro:

  1. El talento se aglutina geográficamente. Si quiero comenzar una empresa unipersonal, puede que de lo mismo desde donde opero. Pero si necesito socios o talento para contratar, no es lo mismo cualquier lugar. San Francisco abunda en talento ingenieril, así como Nueva York desborda de financistas. Cada ciudad del mundo tiene su propio stock de talento (el que va creando con la formación que desarrollan sus universidades) y también un flujo de talento (gente talentosa que llega la ciudad… o que se va).
  1. Las reuniones en persona siguen contando. Por más que reemplacemos muchas de ellas con un cóctel de Skype, LinkedIn, Twitter y Facebook, un café cara a cara aún no tiene un sucedáneo perfecto. Sea con un socio potencial, un financiador, un futuro empleado o un competidor que podría transformarse en aliado.
  1. Asociaciones. Muchas empresas de Internet requieren para su desarrollo de asociaciones con tradicionales empresas de “ladrillos y cemento”. Y estas últimas tienden a ubicarse en grandes centros económicos.
  1. Felicidad. Este es el más extraño de los factores de éxito de una ciudad. La explicación de Parr es que hay ciudades (o barrios), que amamos y otros que llegamos a odiar. Si no estamos a gusto en el lugar donde vivimos, eso se va a reflejar en la calidad de nuestro trabajo. No podemos ni empezar a pensar en satisfacer las necesidades de nuestros clientes cuando no estamos ni siquiera satisfechos nosotros mismos. Extraño, pero buen punto.

Este último sería el lado sentimental de los negocios. Probablemente el que más pesó para que Fred Wilson (el del comienzo), se decidira a hacer negocios en un lugar tan “desfavorable” como Nueva York.

Posiblemente es el mismo motivo por el que Maya Elhalal decidiera ser una consultora y emprendedora web desde Tel Aviv, Israel. De hecho Maya suele comenzar sus presentaciones con una serie de mapas que muestran, con aproximaciones sucesivas, dónde queda Israel exactamente. Se sabe: los americanos (destinatarios de esas charlas) no son muy fuertes en geografía.

Pero también es posible que Maya use sus mapas para reforzar uno de sus puntos favoritos: ella se define a sí misma como una LIP (Location Independent Professional o Profesional Independiente de la Localización).

Ser un LIP (o un PIL, en español), implica poder desarrollar una profesión, aprovechando tanto Internet, que uno pueda vivir en un sitio relativamente apartado (e inclusive no totalmente tranquilo), como Israel.

El concepto es seductor.

En suma, para crear el próximo Google (o algo mucho más modesto), sí es cierto que es mejor preparar las valijas y enfilar hacia “las calles de San Francisco”, como hizo el argentino Santiago Siri, para asegurarse que su flamante Popego tenga destino de NASDAQ.

Pero el sueño de ser un LIP, con Internet y todos sus nuevos artilugios, es mucho más asequible.

Eduardo Remolins

Para Rosario Express

Todo para los Start Ups

Yo soy de los que les pica la curiosidad cuando alguien comienza a seguirte en Twitter y no lo conoces.  Ese fue el caso con @todostartups que se sumó a mi cuenta hoy. Investigando un poco di con www.todostartups.com, un sitio de reunión de emprendedores e inversores.

TSU (ya le creé el acrónimo 🙂 ) incluye entrevistas a emprendedores e inversores y una serie de recursos, llamados Creando una Start Up, muy recomendables.

El sitio tiene tres fundadores/creadores, uno de los cuáles, Pablo Martínez García, fue previamente CEO de Nervia, una incubadora de empresas de Internet. Otro, David Ruiz Uceta, es socio de otra incubadora: Smart Capital.

Por lo que se ve es un nodo de información, recursos y capital más que interesante para cualquiera que esté pensando en el desarrollo de una empresa web.

“A los 27 años me maté”

Juan Pablo Meneses, en la tercera parte del reportaje de Crónica Z. Ahora hablando del futuro de los diarios. Creo que esto se lo escuché a Jorge Lanata también. El futuro de los diarios y revistas es contar historias. La información ya es patrimonio de los medios digitales.

Al final repasa brevemente cómo se inició en este camino nómada con una reflexión brillante: “a los 27 años, la edad en que murieron Morrison y Cobain, yo me maté”.

“Matarse”, en este caso, es matar el personaje que vivía, el rol que desempeñaba. Meneses era, según su descripción, un oficinista que soñaba con escribir, pero nunca lo hacía.

Para poder crear a ese escritor itinerante que él quería ser, tuvo que “matar” al oficinista.

Aquel que entiende que los roles que desempeñamos en la vida son sólo eso, papeles, se puede dar el lujo de matarlos para crear otro.

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Tema de Anders Norén.